Puertos, Valencia

El Puerto de Valencia aísla cuatro camiones en un búnker tras hallar plutonio, uranio y cobalto en la carga

El primer contenedor, llegado de India, declaraba cubiertos y los otros tres venían de Marruecos con abono, según su documentación

 

La Autoridad Portuaria de Valencia mantiene aislados en un búnker un contenedor y tres camiones completos después de detectar en su carga cinco elementos radiactivos distintos en una cantidad que aún se desconoce, ya que la carga permanece intacta por orden del Centro de Seguridad Nuclear (CSN). Se trata de la primera alerta radiológica real de estas características que se produce en el puerto valenciano en los últimos años, según fuentes del Ministerio del Interior.

En principio, no ha habido exposición radiológica para los trabajadores del puerto y tampoco se ha activado ninguna alerta terrorista, ya que la hipótesis que manejan las fuerzas de seguridad, en principio, es que posiblemente se trata de elementos nucleares mal gestionados.

La primera alerta saltó el 22 de febrero, cuando un contenedor procedente de India y cargado con lo que declaraba como «cubiertos de acero inoxidable» hizo saltar la alarma en los arcos detectores de radiación instalados a la salida y a la entrada del recinto aduanero portuario. El camión cargado con el contenedor iba a salir del puerto por el acceso sur para dirigirse a la empresa importadora. El responsable de los arcos -instalados y pagados por Estados Unidos en 2011, dentro de sus protocolos de seguridad interior tras los atentados del 11S para garantizar la limpieza de sus importaciones- siguió el protocolo, esto es, desvió el camión al recinto del escáner, donde se encuentra un segundo detector más preciso, ya que dispone de un espectrómetro, que determinó que el contenedor llevaba, en el tercio superior de la carga, una fuente emisora de cobalto 60.

De momento, se desconoce de qué se trata, ya que el contenedor fue inmediatamente llevado al búnker construido en Megaport -el área radiológica segura financiada por EE UU- para ese fin.

Tres casos en apenas dos horas

Siete días más tarde, el jueves pasado, volvieron a producirse tres alertas reales: tres camiones con semirremolques descubiertos que iban a salir de manera escalonada del puerto -a las 16.10, a las 17.00 y a las 18.15 horas- tras cargar abono a granel en el muelle Sur dieron una tasa de contaminación radiactiva de 1 becquerel (Bq), cuando el máximo permitido para esa mercancía es de 0,4. El jefe del área de control radiológico ordenó el confinamiento de los tres remolques en el citado búnker, a la espera, como en el caso anterior, de la decisión que tomen los técnicos del CSN.
La carga en este caso era abono mineral y estaba destinada a una empresa de Silla que lo había importado a una firma de Marruecos. De hecho, el buque había cargado la mercancía en el puerto comercial de Jorf Lasar, en la costa atlántica marroquí.

Tras hacer saltar la alarma de los arcos de salida de Megaport, los camiones fueron sometidos al espectrómetro, cuyo análisis ha permitido saber que se trata de uranio 235 y 238, plutonio 239, radio 226 y galio 66. Tampoco en este caso se conoce aún cuál es la fuente de contaminación y por qué se encuentran esos isótopos radiactivos en el abono. Al menos dos de ellos, el plutonio 239 y el galio 66 se utilizan en la producción de armas nucleares, aunque no es ese su único uso.

En cuanto al plutonio 239 y al uranio 235 (el uranio enriquecido, ya que en su estado natural no suele encontrarse ese isótopo), su principal aplicación es alimentar los reactores de las centrales nucleares.

Por esa razón, uno de los puntos que se investigarán es si el abono llegado de Marruecos está contaminado con desechos de una instalación de ese tipo y, en caso de confirmarse esa sospecha, averiguar cómo han llegado esos restos al abono exportado a Valencia y de qué país proceden realmente, ya que el reino alauita no dispone de ninguna central nuclear. De hecho, en todo el continente africano sólo hay dos y ambas se encuentran en Sudáfrica.

De momento, los cuatro camiones permanecerán aislados en el búnker hasta que el CSN decida si las mercancías son reenviadas al país de origen o si, por el contrario, un equipo técnico accede a las fuentes radiactivas para llevarlas a un cementerio nuclear.

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