Ocho tripulantes resultaron heridos en un ataque al buque portacontenedores San Antonio de CMA CGM en el Estrecho de Ormuz.
Este suceso, ocurrido el martes, intensifica la ya elevada tensión marítima en una región marcada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, afectando gravemente al tráfico marítimo.
El impacto en el San Antonio obligó a evacuar a los marineros heridos para recibir atención médica.
Desde el inicio de las hostilidades, se han registrado múltiples ataques en la zona, dejando cientos de barcos atrapados y perturbando alrededor del 20% del comercio global de petróleo.
En respuesta a estos ataques, Estados Unidos lanzó una operación para escoltar embarcaciones a través del estrecho, lo que permitió la salida segura de dos barcos con bandera estadounidense del Golfo Pérsico: sin embargo, el presidente Donald Trump anunció una pausa temporal en las operaciones mientras se desarrollan negociaciones con Irán, lo que podría abrir la puerta a un posible acuerdo preliminar que ayude a desescalar el conflicto.
Incidentes y riesgos en la navegación
La Organización Marítima Internacional (OMI) confirmó que este ataque representa el número 32 desde que comenzaron las hostilidades.
Varias fuentes apuntan que el buque portacontenedores fue alcanzado por un proyectil iraní cerca de Omán.
Jakob Larsen, responsable de seguridad de BIMCO, ha alertado sobre los altos riesgos asociados a los tránsitos marítimos sin coordinación con Irán.
Hasta el momento, CMA CGM no ha emitido más comentarios sobre los recientes acontecimientos.
