Japón inicia la primera extracción de tierras raras en aguas profundas
Japón ha comenzado una histórica prueba de extracción de tierras raras en aguas profundas, un hito tecnológico y estratégico que busca reducir su dependencia de China en el suministro de estos minerales esenciales.
La embarcación científica Chikyu zarpó este lunes desde el puerto de Shimizu, en la prefectura de Shizuoka, con destino a las aguas próximas a Minami Torishima, un remoto atolón situado a unos 1.900 km al sureste de Tokio.
Durante un mes, se intentará extraer de forma continua lodo rico en tierras raras desde los 6.000 metros de profundidad, algo sin precedentes a nivel mundial.
Objetivo: autonomía en un sector clave
Esta operación representa el primer esfuerzo serio de Japón para producir tierras raras a nivel nacional, ante las crecientes restricciones impuestas por China a la exportación de materiales estratégicos.
El proyecto está liderado por la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina-Terrestre (JAMSTEC) y cuenta con el respaldo financiero del gobierno nipón.
El propósito es establecer una cadena de suministro segura y estable para industrias críticas como la automoción, la electrónica, las energías renovables y la defensa.
La extracción se centrará en los sedimentos marinos de Minami Torishima, ubicada dentro de la zona económica exclusiva de Japón, donde se estiman más de 16 millones de toneladas de tierras raras, incluyendo elementos pesados como disprosio e itrio, fundamentales para la fabricación de imanes de alta resistencia y motores eléctricos.
Riesgo geopolítico y dependencia china
Actualmente, China domina el mercado mundial de tierras raras y ha restringido recientemente la exportación de varios productos a Japón. Aunque desde 2010 el país asiático ha logrado reducir su dependencia del 90 % al 60 % mediante alianzas internacionales, reciclaje e innovación, los expertos coinciden en que la producción nacional es la solución más sólida a largo plazo.
Japón ha destinado cerca de 40.000 millones de yenes (unos 250 millones de dólares) a este ambicioso proyecto desde 2018. Si esta primera fase resulta exitosa, se prevé llevar a cabo una prueba de mayor escala en febrero de 2027.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención esta iniciativa. China sigue de cerca las actividades en la zona y el tema será abordado por los ministros de Finanzas del G7 esta semana en Washington.

