Impacto del ataque a Irán en el sector marítimo: riesgos para el Estrecho de Ormuz y el comercio global
Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzados el 28 de febrero de 2026, suponen una escalada geopolítica con consecuencias directas para el sector marítimo internacional. Más allá de su dimensión militar, este nuevo episodio de tensión regional amenaza con alterar rutas estratégicas, encarecer el transporte marítimo y generar inestabilidad en el suministro energético mundial.
El impacto del ataque a Irán en el sector marítimo se concentra especialmente en enclaves clave como el Estrecho de Ormuz y el mar Rojo, por donde transita una parte sustancial del comercio energético global.
El Estrecho de Ormuz, punto crítico para el tráfico marítimo
El Estrecho de Ormuz es uno de los principales cuellos de botella del transporte marítimo mundial. Por esta vía circula entre el 20 % y el 25 % del petróleo transportado por mar, es decir, entre 16 y 20 millones de barriles diarios de crudo y condensado, además de importantes volúmenes de GNL.
Irán ha amenazado en repetidas ocasiones con bloquear este paso estratégico como respuesta a acciones militares. Un eventual cierre podría implicar el uso de minas navales, misiles antibuque, embarcaciones rápidas o incluso sistemas no tripulados.
Aunque en conflictos anteriores el estrecho no llegó a cerrarse por completo, cualquier interrupción parcial bastaría para tensionar el mercado marítimo global.
Interferencias en la navegación y riesgos operativos
En las horas posteriores a los ataques se han registrado interferencias en sistemas GPS y prácticas de suplantación de señal AIS en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Estas acciones dificultan la navegación segura de los buques y elevan el riesgo de colisiones o errores de posicionamiento.
Si la situación se prolonga, nuevas navieras podrían optar por desviar sus rutas bordeando África. Esta alternativa incrementaría los tiempos de tránsito entre un 30 % y un 50 %, con el consiguiente aumento de costes operativos y consumo de combustible.
Posible cierre del mar Rojo y efecto dominó regional
A la tensión en Ormuz se suma la amenaza de grupos aliados de Irán en Yemen, que ya han advertido sobre un posible cierre del Estrecho de Bab el-Mandeb, paso estratégico entre el mar Rojo y el golfo de Adén.
En crisis anteriores, la inseguridad en esta zona redujo el tráfico marítimo en el mar Rojo hasta un 50 %. Un doble foco de inestabilidad en Ormuz y Bab el-Mandeb supondría una presión sin precedentes sobre las rutas comerciales entre Asia, Europa y América, especialmente los de transporte de hidrocarburos.
Aumento del precio del petróleo y repercusión en las navieras
Los mercados energéticos anticipan una fuerte volatilidad. La denominada “prima de guerra” podría elevar el precio del crudo entre un 20 % y un 50 % a corto plazo, dependiendo de la duración del conflicto.
Para las navieras, el encarecimiento del combustible supone un impacto inmediato en la estructura de costes. Esto podría traducirse en:
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Incremento de los fletes.
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Revisión de contratos de transporte.
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Mayor presión sobre las cadenas logísticas.
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Repercusión inflacionaria en países importadores de energía.
Además, cualquier daño en terminales petroleras o refinerías reduciría la oferta global y agravaría la tensión en el transporte de hidrocarburos.
Primas de seguro y riesgo de guerra en máximos
Las primas de seguro por riesgo de guerra en la región han alcanzado niveles no vistos en los últimos seis años. Las aseguradoras consideran el golfo Pérsico y zonas adyacentes como áreas de alto riesgo, especialmente para petroleros y metaneros.
Irán ha demostrado en el pasado capacidades asimétricas en el entorno marítimo, incluyendo el acoso a tanqueros y el uso de drones. Estos antecedentes incrementan la percepción de amenaza y podrían obligar a reforzar escoltas navales, lo que añadiría costes y demoras a las operaciones comerciales.
El encarecimiento de las pólizas puede ser tan determinante como el propio precio del combustible en la rentabilidad de determinadas rutas.
Consecuencias para el comercio internacional y las cadenas de suministro
Una interrupción prolongada en los principales corredores energéticos afectaría de forma directa al comercio internacional. Asia, Europa y Estados Unidos dependen en gran medida del crudo y el gas procedentes del Golfo.
El sector marítimo podría enfrentarse a:
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Retrasos en la entrega de materias primas.
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Aumento del coste de manufactura.
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Congestión en puertos alternativos.
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Reconfiguración forzada de rutas logísticas.
Durante el conflicto regional de 2025 ya se registraron incidentes derivados del bloqueo parcial de señales y un repunte de los fletes. Sin embargo, una escalada prolongada en 2026 podría superar ampliamente aquellos efectos.
Un escenario abierto para el transporte marítimo mundial
A corto plazo, el impacto del ataque a Irán en el sector marítimo sigue evolucionando. No obstante, el consenso del mercado apunta a mayor inestabilidad en rutas estratégicas, incremento de costes operativos y elevada incertidumbre logística.
La respuesta iraní, especialmente en el ámbito naval, será determinante para medir la magnitud real del impacto. En este contexto, resulta esencial que operadores y armadores mantengan un seguimiento constante de las recomendaciones de las autoridades marítimas internacionales y refuercen sus protocolos de seguridad.
En este contexto, conviene seguir de cerca la evolución bursátil de las navieras especializadas en transporte de crudo y productos petrolíferos. Estas compañías suelen experimentar fuertes fluctuaciones en sus cotizaciones ante cualquier tensión en el Estrecho de Ormuz o alteración en las rutas estratégicas.
El sector marítimo vuelve a situarse, una vez más, en el centro de una crisis geopolítica con potencial para alterar el equilibrio del comercio global.

