Japón está impulsando la creación del parque eólico marino flotante más grande del mundo frente al archipiélago de Izu, con el objetivo de suministrar al menos 1 gigavatio (GW) de electricidad a Tokio antes de 2035.
Meta para 2035 y financiación
El Gobierno Metropolitano de Tokio prevé finalizar el proyecto en 2035. Se espera que la capacidad instalada sea similar a la de un reactor nuclear y diez veces mayor que el actual parque eólico flotante en Noruega.
Para impulsar la siguiente etapa, el presupuesto asignado en 2026 se triplicó hasta alcanzar los 2.700 millones de yenes (17 millones de dólares), destinados a estudios sobre recursos eólicos y análisis del suelo marino.
Tecnología flotante y transporte de energía
A diferencia de los parques tradicionales, las turbinas flotantes se instalan sobre plataformas sujetas mediante sistemas de amarre. Esto permite su despliegue en aguas profundas, minimizando el impacto sobre el lecho marino.
La electricidad generada se transportará a tierra mediante cables submarinos de alta tensión, contribuyendo a la meta nacional japonesa de alcanzar 45 GW de capacidad eólica marina para 2040.
Desafíos y preocupaciones del sector privado
No obstante, persisten retos importantes. La zona de Izu está clasificada como área en preparación y algunos expertos dudan que la meta para 2035 sea alcanzable debido a la complejidad del proyecto.
El sector privado expresa inquietudes sobre la rentabilidad y los riesgos asociados a la energía eólica marina, especialmente tras la retirada de Mitsubishi Corp. de proyectos anteriores por costos elevados.
Impacto social y ambiental
Según los planificadores gubernamentales, el parque podría abastecer a unas 850.000 viviendas. La construcción apoyaría a los astilleros japoneses y generaría empleo en zonas costeras.
Se evalúan posibles impactos ambientales sobre ecosistemas marinos y el acceso a zonas pesqueras, así como la necesidad de nueva infraestructura para gestionar la energía generada.
