Estados Unidos capturó el petrolero Tifani en aguas del océano Índico, entre Sri Lanka e Indonesia, en una ofensiva directa para frenar las exportaciones de petróleo iraní.
La operación, ejecutada bajo órdenes de la administración Trump, busca endurecer las sanciones contra buques implicados en el transporte ilegal de crudo.
Un objetivo bajo vigilancia
El Tifani, capaz de transportar hasta 2 millones de barriles, ya figuraba en la lista negra estadounidense por transferir petróleo iraní a otros barcos. El Pentágono lo identifica como parte de la llamada “flota oscura”, una red dedicada al tráfico ilícito de hidrocarburos.
Rumbo y procedencia
Imágenes satelitales revelan que el buque navegaba a 400 millas al este de Sri Lanka, con destino a Indonesia, tras cargar en la isla Kharg, principal terminal petrolera de Irán. Washington estudia ahora los próximos pasos respecto al destino del Tifani y su tripulación.
La captura se produce mientras EE.UU. mantiene un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, presionando a Teherán para reducir las tensiones abiertas desde el 28 de febrero. Desde el inicio del cerco marítimo, las fuerzas estadounidenses han obligado a regresar al menos 28 embarcaciones.
Presión sobre Teherán
Donald Trump exige garantías para desmantelar el programa nuclear iraní y reabrir el estrecho de Ormuz, un paso vital para el comercio global de petróleo. Paralelamente, la armada estadounidense ha escoltado dos petroleros iraníes que zarparon desde Chabahar antes del bloqueo decretado el 13 de abril.
