El 23 de julio de 2006, el portavehículos Cougar Ace, de bandera de Singapur, sufrió una grave pérdida de estabilidad mientras navegaba al sur de las islas Aleutianas, en el Pacífico Norte. Durante una operación de intercambio de agua de lastre, el buque desarrolló una escora de 60° a babor, una inclinación extrema que dejó a la tripulación ante una emergencia de alto riesgo y comprometió una carga de 4.812 vehículos.
Los 23 tripulantes fueron rescatados al día siguiente sin víctimas mortales, pero el accidente no terminó con la evacuación. La recuperación del buque exigió semanas de trabajo, remolques en aguas complejas y una operación de salvamento que también se cobró la vida de un integrante del equipo técnico. El caso del Cougar Ace mostró hasta qué punto una maniobra esencial para la seguridad del barco —la gestión del lastre— puede convertirse en el origen de una crisis cuando se pierde el control de la estabilidad.
Ubicación del accidente
📍 Al sur de las islas Aleutianas — 48.130000, -174.270000
Un gran portavehículos en ruta hacia Norteamérica
El Cougar Ace era un buque de transporte de automóviles de tipo roll-on/roll-off, diseñado para embarcar y desembarcar vehículos mediante rampas. Navegaba bajo pabellón de Singapur y estaba registrado en Singapur, aunque pertenecía a Mitsui O.S.K. Lines. Había sido construido por Kanasashi Co. en Toyohashi, Japón, y botado en junio de 1993.
Con una eslora de 199 metros, una manga de 32,26 metros y un arqueo bruto de 55.328 GT, el buque disponía de la capacidad necesaria para transportar miles de vehículos en sus cubiertas interiores. Su peso muerto era de 18.922 DWT. Antes del accidente ya había protagonizado una escala relevante: en mayo de 2005 entregó 5.214 automóviles en los muelles del río Fraser, en Richmond, Columbia Británica, una cifra que entonces constituyó un récord canadiense de descarga de vehículos desde un único barco.
En julio de 2006 realizaba una travesía desde Japón hacia la costa occidental de Norteamérica. Su itinerario contemplaba escalas en Vancouver, en la Columbia Británica; Tacoma, en el estado de Washington; y Port Hueneme, California. A bordo viajaban 4.812 vehículos, una carga valorada en unos 117 millones de dólares estadounidenses.
La mayor parte de la mercancía correspondía a Mazda: 4.703 vehículos, el 97,7% del total. Entre ellos había principalmente Mazda3 y Mazda CX-7, además de unidades de RX-8, MX-5, Mazda5 y Mazdaspeed6. El resto de la carga, aproximadamente 110 vehículos, pertenecía a Isuzu y consistía mayoritariamente en camiones Isuzu Elf.

El intercambio de lastre que desencadenó la emergencia
El siniestro se produjo durante un intercambio de agua de lastre al sur de las Aleutianas. El lastre es el agua que un buque introduce o expulsa de sus tanques para ajustar su calado, compensar pesos y mantener una condición de navegación estable. La distribución de esa masa líquida tiene una influencia directa sobre el centro de gravedad y el equilibrio transversal del barco.
En el caso del Cougar Ace, la operación terminó con una pérdida de estabilidad. El buque se inclinó hasta alcanzar los 60 grados a babor, una situación excepcionalmente grave para un portavehículos cargado. A esa escora, la capacidad de desplazarse con seguridad por el interior queda fuertemente limitada, la operatividad de los equipos se reduce y la carga puede sufrir desplazamientos.
La causa principal identificada fue la pérdida de estabilidad durante el intercambio de agua de lastre. No obstante, también se informó de que una gran ola pudo haber golpeado al barco mientras se llevaba a cabo la transferencia. El efecto real de ese posible impacto sobre la pérdida de estabilidad no llegó a determinarse.
Esa incertidumbre es importante. La presencia de mar adversa puede agravar una maniobra de lastre o acelerar una situación de desequilibrio, pero no permite establecer por sí sola una relación causal concluyente. El hecho central es que, durante aquella operación, el Cougar Ace perdió su estabilidad transversal y quedó escorado de forma crítica.
Evacuación de una tripulación atrapada por la escora
La inclinación condicionó inmediatamente la capacidad de la tripulación para permanecer a bordo. El Cougar Ace llevaba 23 personas, que tuvieron que abandonar el buque ante el riesgo que planteaba la escora y la incertidumbre sobre la evolución de la emergencia.
El 24 de julio de 2006, la Guardia Costera de Estados Unidos y el Ala 176 de la Guardia Nacional Aérea de Alaska completaron el rescate de los 23 tripulantes. La evacuación concluyó sin fallecidos: las 23 personas a bordo sobrevivieron.
El salvamento de la tripulación evitó que la emergencia marítima derivase en una tragedia humana, pero dejó el buque sin personal operativo y con miles de vehículos en su interior. La prioridad pasó entonces a estabilizar la situación, preservar el casco y planificar un rescate que permitiera recuperar el barco sin aumentar los daños ni exponer a nuevos equipos a un riesgo innecesario.
El accidente evidenció además una característica especialmente delicada de los grandes portavehículos. Aunque están concebidos para transportar un elevado número de automóviles, su operación depende de una gestión precisa de pesos, lastre y estabilidad. La carga se distribuye en diversas cubiertas y el comportamiento del buque puede verse comprometido si cambia de forma significativa el equilibrio previsto.

El complejo salvamento del Cougar Ace
El 30 de julio de 2006, una vez evaluada la emergencia, un equipo de Titan Salvage llegó a la zona. La operación estuvo dirigida por el capitán Rich Habib, responsable de salvamento. El acceso al buque se realizó desde un helicóptero de la Guardia Costera estadounidense procedente del guardacostas Morgenthau.
Subir a bordo de un barco escorado 60 grados suponía trabajar en un entorno muy distinto al de una operación convencional. Las cubiertas, mamparos y pasillos quedaban transformados por la inclinación; los desplazamientos exigían medidas especiales y cualquier maniobra implicaba riesgos físicos considerables.
Ese riesgo se materializó el mismo día de la llegada del equipo. El arquitecto naval Marty Johnson falleció tras resbalar y caer cuando los salvadores se preparaban para abandonar el Cougar Ace y embarcar en el remolcador Emma Foss. Johnson tenía 40 años, residía en Issaquah, Washington, y era empleado de Crowley, empresa matriz de Titan Salvage.
Su muerte fue la única víctima mortal vinculada a la respuesta al accidente. Aunque los 23 tripulantes habían sido evacuados con éxito, el incidente subrayó que un buque abandonado y gravemente escorado continúa siendo un lugar de trabajo peligroso incluso para especialistas en salvamento.
La siguiente fase consistió en llevar el barco a una zona más protegida. Titan Salvage remolcó el Cougar Ace a través del paso de Samalga, hacia el lado norte de las Aleutianas, empleando los remolcadores Sea Victory, Gladiator y Emma Foss. El objetivo era reducir la exposición al mal tiempo y disponer de mejores condiciones para continuar con la recuperación.
Posteriormente, el buque fue llevado a la isla de Unalaska, donde quedó amarrado a una boya de fondeo de Icicle Seafoods. Desde allí se desarrollaron los trabajos para adrizarlo. El proceso culminó el 16 de agosto de 2006, cuando el Cougar Ace fue enderezado y devuelto a Mitsui O.S.K. Lines.

Carga aparentemente poco dañada, pero sin salida comercial
La inclinación extrema se prolongó durante más de un mes, un periodo que planteó dudas sobre el estado de los automóviles. Mazda informó de daños mínimos en los vehículos, pero la Guardia Costera de Estados Unidos señaló que 41 unidades se soltaron y se desplazaron dentro del barco.
La cuestión no era únicamente si los coches presentaban daños visibles. También estaba en juego la confianza comercial y la trazabilidad de vehículos nuevos que habían permanecido en un buque sometido a una escora extrema y a una compleja operación de recuperación.
El Cougar Ace inició el 25 de agosto su remolque hacia Portland, Oregón, donde sería inspeccionado y reparado. Un día antes de que el barco llegara al puerto para comenzar la descarga, Mazda USA anunció el 11 de septiembre de 2006 que ninguno de los Mazda transportados se vendería como vehículo nuevo. La empresa publicó en su web una relación de números de identificación de vehículo, los VIN, correspondientes a las unidades afectadas.
La decisión fue más allá de retirar temporalmente los coches del mercado. El 15 de diciembre de 2006, Mazda comunicó que todos los vehículos a bordo serían desguazados. Antes de su destrucción se llevó a cabo un proceso para desplegar los airbags de cada unidad. Después, los automóviles fueron aplastados en el puerto de Portland por Pacific Car Crushing.
El último Mazda de aquel cargamento fue destruido el 6 de mayo de 2008. La imagen de miles de coches nuevos convertidos en chatarra dio al accidente una repercusión notable en la prensa especializada del automóvil, además de poner de relieve el impacto económico que puede tener una emergencia de estabilidad incluso cuando el casco termina recuperándose.
Un accidente sin hundimiento, pero con consecuencias duraderas
El Cougar Ace no se hundió ni quedó como pecio. Tras ser adrizado, inspeccionado y reparado, el buque volvió a manos de su armador. Sin embargo, el accidente dejó una secuencia de consecuencias claramente diferenciadas: una evacuación aérea de toda la tripulación, una operación de salvamento prolongada, una víctima mortal entre el personal de rescate y la destrucción final de la carga de Mazda.
No consta una conclusión adicional que atribuya el accidente a la ola cuya presencia fue comunicada durante el intercambio de lastre. Esa circunstancia quedó como un elemento no resuelto en cuanto a su influencia concreta. La explicación central se mantuvo en la pérdida de estabilidad durante la transferencia de agua de lastre.
El episodio también pone el foco sobre un aspecto esencial de la seguridad marítima: las maniobras de lastre no son operaciones auxiliares sin consecuencias operativas. Afectan directamente al equilibrio del buque y, en un portavehículos de grandes dimensiones, una alteración severa de la estabilidad puede evolucionar rápidamente hasta limitar la capacidad de respuesta de la tripulación.
El Cougar Ace continuó existiendo durante años después del accidente. Finalmente, en junio de 2020 fue vendido para desguace. El 23 de junio de ese año fue varado en Alang, India, donde fue desmantelado.
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